Actividad 2. Indicadores de evaluación
Introducción
Para determinar la viabilidad del proyecto de mercadotecnia es necesario establecer indicadores que permitirán evaluar el desempeño de los resultados de las actividades en relación a los objetivos planteados, lo cual se realiza recogiendo información de hechos concretos cuantificables, cuyos valores permiten medir la eficiencia y eficacia del proyecto.
Para estimar los resultados en un proyecto estratégico de exportación se elabora un pronóstico a detalle de los siguientes aspectos: la demanda que podrá presentar el producto, así como las cantidades posibles a vender, la rentabilidad, el porcentaje de la participación en el mercado internacional o en qué grado se dará el posicionamiento.
Propósitos
Definir indicadores de evaluación del plan estratégico.
Instrucciones
1. Investiga los indicadores cuantitativos y cualitativos más utilizados para las actividades realizadas en un proyecto estratégico de exportación y elabora un documento. Puedes apoyarte en la revisión de los contenidos nucleares o en las fuentes de información recomendadas.
2. Desarrolla, apoyado en una gráfica de GANTT, la calendarización de todas las actividades de tu producto a exportar y determina los indicadores a evaluar por lo menos de tres actividades, asimismo, otorgarle el tiempo en el que se deberá efectuar cada actividad. Argumenta tu respuesta.
I. Indicadores cuantitativos y cualitativos
Expone Hernández Cabrera (2005) que “las herramientas de análisis financiero pueden circunscribirse a las siguientes: a) análisis comparativo, b) análisis de tendencias; c) estados financieros proporcionales; d) indicadores financieros y e) análisis especializados, entre los cuales sobresalen el estado de cambios en la situación financiera y el estado de flujos de efectivo”.
Sigue señalando Hernández Cabrera (2005) que “los indicadores financieros agrupan una serie de formulaciones y relaciones que permiten estandarizar e interpretar adecuadamente el comportamiento operativo de una empresa, de acuerdo a diferentes circunstancias. Así, se puede analizar la liquidez a corto plazo, su estructura de capital y solvencia, la eficiencia en la actividad y la rentabilidad producida con los recursos disponibles”.
En la tabla 1, se describen los indicadores cuantitativos y cualitativos que pueden servir para evaluar el proyecto estratégico que tiene que ver con la exportación de aguacate, de México hacia el mercado internacional de Suecia.
Tabla 1. Indicadores cuantitativos y cualitativos.
Razones
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Tipo
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Descripción
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Evalúan la capacidad de la empresa para satisfacer sus obligaciones a corto plazo. Implica, por tanto, la habilidad para convertir activos en efectivo.
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Este indicador mide las disponibilidades actuales de la empresa para atender las obligaciones existentes en la fecha de emisión de los estados financieros que se están analizando. Por sí sólo no refleja, pues, la capacidad que se tiene para atender obligaciones futuras, ya que ello depende también de la calidad y naturaleza de los activos y pasivos corrientes, así como de su tasa de rotación.
En este caso, la actualización de los inventarios (importante componente de los activos corrientes) a precios actuales no está influyendo notablemente en el comportamiento del indicador, hecho que puede señalar una buena rotación de inventarios. Si los inventarios fuesen muy antiguos, entonces el indicador tendería a ser mayor después de aplicar el sistema integral de ajustes por inflación, aunque no necesariamente esto indique una mejor posibilidad para atender las obligaciones a corto plazo, pues pueden existir inventarios obsoletos cuya realización en el mercado no sea fácil de llevar a cabo.
La interpretación de esta razón financiera debe realizarse conjuntamente con otros resultados de comportamiento, tales como los índices de rotación y prueba ácida, aunque todo parece indicar que las razones estimadas sobre valores históricos, pueden señalar más eficientemente la situación de las empresas, en el corto plazo, frente a sus obligaciones.
El indicador de razón corriente presenta alguna clase de limitaciones en la interpretación de sus resultados, siendo la principal de ellas el hecho de que ésta razón se mide de manera estática, en un momento dado de tiempo y, en consecuencia, no se puede asegurar que hacia el futuro los recursos que se encontraban disponibles continúen estándolo. Además, al descomponer los diversos factores de la razón corriente se encuentran serios argumentos sobre la razonabilidad de su función.
Otra limitación de la razón corriente es que su resultado puede ser manipulado fácilmente con el fin de obtener cifras que se requieren para algún propósito especial.
Otra limitación de la razón corriente es que su resultado puede ser manipulado fácilmente con el fin de obtener cifras que se requieren para algún propósito especial.
Existen unos estándares sobre este indicador que, algunas veces, se toman automáticamente como parámetros de medición, cuando en realidad cada caso particular debe ser evaluado en sus propias dimensiones. Es así como se afirma que una relación 2:1, es decir poseer activos corrientes que dupliquen las obligaciones de corto plazo, es ideal; sin embargo, pueden existir situaciones en las cuales hayan niveles mínimos de inventarios y óptima rotación de cuentas por cobrar, con lo cuál habrá liquidez suficiente para atender los pasivos corrientes, aunque el indicador no parezca ser el mejor.
De otra parte, podría pensarse que entre más alta sea la razón corriente, será mejor la gestión financiera de recursos. Pero, si se mira objetivamente este caso, un indicador muy alto aunque sea estimulante para proveedores y entidades financieras, porque prácticamente asegura el retorno de las acreencias, es también señal de una mala administración del efectivo y de un exceso en la inversión propia, proveniente de socios y accionistas, quienes verán afectada la tasa de rendimiento asociada a dicha inversión.
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2. Prueba ácida
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Al no incluir el valor de los inventarios poseídos por la empresa, este indicador señala con mayor precisión las disponibilidades inmediatas para el pago de deudas a corto plazo. El numerador, en consecuencia, estará compuesto por efectivo (caja y bancos) más inversiones temporales (Cdt’s y otros valores de realización inmediata), denominadas hoy día “equivalentes de efectivo”, y más “cuentas por cobrar”.
Como en el caso de la razón corriente, el indicador de prueba ácida no se ve afectado por la inflación en razón a que sus componentes son partidas monetarias, expresadas en valores nominales de origen, es decir, que no cambian por efecto de las variaciones en el nivel general de precios, aunque sí se ven fuertemente afectados en términos de poder adquisitivo.
A ésta razón le aplican las mismas limitaciones expuestas cuando se estudió la razón corriente, pues es también una prueba estática que no toma en cuenta el principio de continuidad y parte del supuesto de que la empresa entrará en proceso de liquidación y, en consecuencia, no generará ninguna clase de operaciones que generen flujos de efectivo, tales como nuevas ventas de productos o servicios propios de su actividad.
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Aunque este resultado no es propiamente un indicador, pues no se expresa como una razón, complementa la interpretación de la “razón corriente” al expresar en pesos lo que este representa como una relación.
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Es una medida de liquidez general, implementada para calcular el número de días durante los cuales una empresa podría operar con sus activos líquidos actuales, sin ninguna clase de ingreso proveniente de ventas u otras fuentes.
Aunque no es un indicador de uso extendido, en épocas de inflación su resultado puede ser sumamente útil en ciertas circunstancias de negocios, como pueden ser las negociaciones laborales (posibilidad de huelgas o paros indefinidos) o contratación de seguros generales (especialmente de lucro cesante).
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2. Razones de estructura de capital y solvencia:
Miden el grado en el cual la empresa ha sido financiada mediante deudas.
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Mide hasta que punto está comprometido el patrimonio de los propietarios de la empresa con respecto a sus acreedores. También se les denomina razones de apalancamiento, pues comparan la financiación proveniente de terceros con los recursos aportados por los accionistas o dueños de la empresa, para identificar sobre quien recae el mayor riesgo.
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Este indicador señala la proporción en la cuál participan los acreedores sobre el valor total de la empresa. Así mismo, sirve para identificar el riesgo asumido por dichos acreedores, el riesgo de los propietarios del ente económico y la conveniencia o inconveniencia del nivel de endeudamiento presentado. Altos índices de endeudamiento sólo pueden ser admitidos cuando la tasa de rendimiento de los activos totales es superior al costo promedio de la financiación.
La tasa de rendimiento de los activos totales se calcula como el producto de comparar la utilidad con el monto de los activos poseídos por la compañía, como se explica en el capítulo correspondiente a indicadores de rentabilidad. Por su parte, el costo promedio de la financiación estará dado por la tasa que representan los intereses causados en un período, respecto del promedio de obligaciones financieras mantenidas durante el mismo lapso de tiempo; al resultado así obtenido se descuenta la tasa de impuesto sobre la renta, cuando la legislación fiscal permita la deducibilidad de los gastos financieros incurridos.
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Este indicador señala la relación que existe entre las utilidades generadas por la compañía y los costos y gastos financieros en que incurre, como consecuencia de los pasivos a corto y largo plazo. Mide el impacto de los costos y gastos financieros sobre las ganancias generadas en un período dado, con el propósito de evaluar la capacidad de la empresa para generar liquidez suficiente que permita cubrir ésta clase de gastos.
A pesar de los correctivos introducidos en este indicador, antes de su evaluación definitiva deben considerarse algunos otros factores que inciden en su cálculo, como pueden ser:
1. Intereses y demás gastos financieros capitalizados, en razón a que provienen de financiamiento de activos fijos y contablemente pueden no estar afectando el estado de pérdidas y ganancias. Deberían sumarse a los intereses contabilizados como gasto del período (denominador);
2. La tasa promedio de interés debe ser correspondiente (después de incluir la gastos financieros capitalizados) con la tasa promedio de mercado, registrada en el año que se esté analizando. Si ello no es así, tendrá que buscarse la causa, que puede estar determinada por créditos de fomento (cuya tasa es menor a la comercial del mercado) o por una incorrecta contabilización de los pasivos o el diferimiento indebido de intereses u otros gastos financieros;
3. En algunas ocasiones es pertinente —y de hecho así lo recomiendan algunos analistas— agregar al denominador el monto de los desembolsos que, por concepto de abonos a capital, se hayan efectuado durante el año que se está analizando, así como los cánones de arrendamiento por contratos de leasing vigentes durante el período; y
4. Como se trata de medir la capacidad de generación de recursos que permitan cumplir oportunamente con los cargos fijos que, por concepto de financiación, se hayan asumido algunos autores recomiendan conciliar la utilidad adicionándole los gastos “virtuales” que han afectado el estado de resultados, pero que no implican desembolsos de efectivo, tales como la depreciación y amortización de diferidos. Una depuración parecida se efectúa cuando se prepara el estado de cambios en la situación financiera o el estado de flujos de efectivo, como se explica en el próximo capítulo.
Resumiendo, este indicador señala el número de veces que las utilidades cubren las obligaciones financieras inmediatas de la compañía y, por lo tanto, puede determinar su capacidad de endeudamiento. Entre mayor el resultado del indicador, mejor será su posición de crédito futuro.
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Establecen la efectividad con la que se están usando los recursos de la empresa.
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Establece el número de veces que las cuentas por cobrar retornan, en promedio, en un período determinado. Normalmente, el factor “ventas” debería corresponder a las ventas a crédito, pero como este valor no se encuentra siempre disponible para el analista, se acepta tomar las ventas totales de la compañía, sin importar si han sido de contado o a crédito. Por su parte, el denominador de ésta razón es el promedio registrado en las cuentas por cobrar a clientes o de deudores por mercancías, el cuál se obtiene sumando el saldo inicial al saldo final y dividiendo éste total entre dos o —para mayor precisión— el promedio de los doce últimos meses.
El indicador de rotación de cartera permite conocer la rapidez de la cobranza pero no es útil para evaluar si dicha rotación esta de acuerdo con las políticas de crédito fijadas por la empresa. Para éste último comparativo es preciso calcular el número de días de rotación de las cuentas por cobrar.
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Una vez conocido el número de veces de rotación de las cuentas por cobrar se puede calcular los días que se requieren para recaudar las cuentas y documentos por cobrar a clientes. Para ello, basta con dividir el número de días considerado para el análisis (30 días si es un mes o 365 si es un año) entre el indicador de rotación, previamente calculado.
El indicador de rotación de cartera y el número de días de recuperación de las cuentas por cobrar se utilizan para ser comparados con promedios del sector al cuál pertenece la empresa que se está analizando o, como ya se ha dicho, con la políticas fijadas por la alta gerencia del ente económico. Sin embargo, sobre éste último punto debe tenerse en cuenta que un número de días de recuperación de la cartera que exceda las metas establecidas no necesariamente implica deficiencias en el área correspondiente, como ocurrió con el ejemplo tomado en éste texto, porque podría existir que unos pocos clientes, cuyos saldos sean proporcionalmente más altos que el común de la cartera de clientes, estén registrando alguna mora en el cumplimiento de sus obligaciones o disfruten de alguna prerrogativa especial, lo que hará que el promedio general se desvirtúe un poco.
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Señala el número de veces que las diferentes clases de inventarios rotan durante un período de tiempo determinado o, en otras palabras, el número de veces en que dichos inventarios se convierten en efectivo o cuentas por cobrar.
En este caso, es acertado que, para una mejor interpretación de resultados, el valor de los inventarios promedio (denominador) permanezca a valores históricos pero, en cambio, el valor del costo sí incorpore los respectivos ajustes por inflación, por cuanto dicha cifra expresa el monto que la compañía debería reservar para poder operar normalmente, en condiciones de inflación, o por lo menos en el mismo volumen de transacciones registrado en el período inmediatamente anterior.
Este indicador de “rotación de inventarios”, puede —y debe— ser calculado para cada clase de inventario: materia prima, productos en proceso, productos terminados, mercancía para la venta, repuestos y materiales, entre los más comunes, en cuyo caso el factor “costo” debe ser adaptado a las circunstancias (materia prima consumida, costo de producción, costo de ventas o consumos, según se trate de una u otra clase de inventario); y el inventario promedio debe ser lo más representativo posible, ojalá obtenido con una larga serie de datos (por ejemplo los doce meses del año), aunque el promedio de sumar inventario inicial con inventario final, no invalida su resultado.
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Es otra forma de medir la eficiencia en el empleo de los inventarios, sólo que ahora el resultado se expresa no como número de veces, sino a través del número de días de rotación.
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Expresa el número de veces que las cuentas por pagar a proveedores rotan durante un período de tiempo determinado o, en otras palabras, el número de veces en que tales cuentas por pagar se cancelan usando recursos líquidos de la empresa.
Como en el ejercicio que se ha venido desarrollando no se conoce el monto de las compras efectuadas durante el año, éstas pueden estimarse a través de la información conocida: inventarios iniciales y finales y costo de ventas. Sin embargo, debe insistirse en que la razón sería más completa si se conocieran exactamente los volúmenes de compras de inventarios hechos a proveedores.
El indicador de rotación de cuentas por pagar a proveedores debe calcularse con base en cifras ajustadas por inflación, en razón a que relaciona una partida no monetaria (compras) con otra monetaria (proveedores).
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Es otra forma de medir la salida de recursos para atender obligaciones adquiridas con proveedores por compras de inventario, pero expresando el resultado no como número de veces, sino a través del número de días de rotación.
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Este indicador, que se calcula como un número de días, es útil para identificar la magnitud de la inversión requerida como capital de trabajo, porque relaciona la rotación de las tres variables que intervienen directamente en la actividad operativa de una empresa: cuentas por cobrar a clientes, inventarios y cuentas por pagar a proveedores.
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Esta clase de indicadores establece la eficiencia en el empleo de los activos, por parte de la administración, en su tarea de generación de ventas. Existen tantas clases de relaciones como cuentas del activo haya en un catálogo contable. Sin embargo las razones de rotación de activos mas utilizadas son las siguientes:
1. Ventas a efectivo y equivalentes: La razón entre las ventas y los saldos de efectivo señalan la relación de causalidad proveniente de las operaciones normales de la empresa y sus disponibilidades para cubrir las necesidades diarias y contar con una reserva prudente para eventualidades. Entre mayor sea la razón, mayor también la probabilidad de déficit de efectivo; lo que provocará tener que acudir a otras fuentes de financiación.
2. Ventas a cartera: Es un parámetro que relaciona las operaciones comerciales del ente con la tenencia de recursos improductivos en cartera. Un resultado demasiado bajo puede señalar políticas muy amplias de crédito o ineficiencia en la labor de recaudo de las cuentas por cobrar. También podría ser un indicio de problemas de pago, por parte de uno o más clientes.
3. Ventas a inventarios: Al igual que en la relación anterior, un indicador bajo podría ser síntoma de stock en exceso, mercancías de lenta rotación o inventarios obsoletos. Por el contrario, una rotación por encima del promedio del sector señalaría una insuficiente inversión en inventarios, lo cuál podría conducir a pérdidas de mercado al no poder atender oportunamente nuevos pedidos.
4. Ventas a activos fijos: La relación entre estas dos variables hace referencia al total invertido en propiedades, planta y equipo y su capacidad para producir y generar ventas. Por lo tanto un indicador bajo, respecto al promedio del sector, estaría diagnosticando potenciales excesos en la capacidad instalada, o ineficiencias en la utilización de la maquinaria o su obsolescencia técnica.
Como puede observarse, la intensidad en la utilización de activos se mide siempre con referencia a las ventas porque, normalmente, son ellas las que proporcionan la oportunidad de generar recursos propios. Por la misma razón la relación ventas a activos totales, como se verá más adelante, es fundamental para el cálculo de los indicadores de rendimiento.
Existen algunos parámetros de aplicación general cuando se estiman relaciones de rotación de activos que deben ser tomados en cuenta para una mejor interpretación de resultados. En primer lugar, si el nivel de activos se modifica considerablemente durante el período analizado, es recomendable tomar el promedio simple, dividiendo entre dos la sumatoria de los saldos inicial y final. De otra parte, un rendimiento constante o con tendencia creciente en el tiempo señala una administración eficiente de los activos e impide que se confunda una expansión coyuntural con un crecimiento sostenido de las operaciones de la empresa
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Miden la eficiencia de la administración a través de los rendimientos generados sobre las ventas y sobre la inversión.
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17. Rotación de activos
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La rotación de activos mide la eficiencia con la cual se han empleado los activos disponibles para la generación de ventas; expresa cuantas unidades monetarias (pesos) de ventas se han generado por cada unidad monetaria de activos disponibles. En consecuencia, establece la eficiencia en el empleo de los activos, por cuanto los cambios en este indicador señalan también los cambios en dicha eficiencia. Sin embargo, ante la presencia de inflación, el resultado tiende a presentar distorsiones, por cuanto las ventas representan un flujo y se registran en moneda de poder adquisitivo promedio del período analizado. En cambio, los activos estarán valorados a su costo de adquisición, lo que produce una sub-estimación en el poder de generación de ventas por cada peso invertido en activos. Al eliminar el efecto de la inflación y corregir —en consecuencia— la mezcla de monedas de distinto poder adquisitivo, este indicador tenderá a incrementarse y, lo que es más importante, permitirá un mejor análisis de la eficiencia de la empresa, al poderse comparar los resultados con otras empresas del mismo sector y entre distintos períodos.
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Expresa el monto de las utilidades que se obtienen por cada unidad monetaria de ventas. Este indicador mide la eficiencia operativa de la empresa, por cuanto todo incremento en su resultado señala la capacidad de la empresa para aumentar su rendimiento, dado un nivel estable de ventas. En períodos de inflación el volumen de ventas puede verse incrementado, aunque el volumen físico permanezca sin variación alguna. En consecuencia, el costo de la mercancía vendida también se incrementará, pero en menor proporción al aumento de las ventas, en razón a que dichos costos estarán valuados a precios antiguos (por su valor histórico de compra). Así las cosas, el aumento porcentual de las utilidades, será superior al aumento porcentual de las ventas. Como se explica en el siguiente cálculo, el sistema integral de ajustes por inflación corrige esta distorsión.
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Este indicador señala, como su nombre lo indica, la tasa de rendimiento que obtienen los propietarios de la empresa, respecto de su inversión representada en el patrimonio registrado contablemente
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Fuente: Elaboración propia a partir de Hernández Cabrera (2005).
II. Presentación de indicadores
II.1. Calendarización de actividades del proyecto de exportación
En la siguiente gráfica de Gantt se presentan de manera general las actividades a seguir para el plan de exportación del producto y el tiempo estima en que éstas se ejecutarán:
Actividades
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Inicio
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Fin
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Duración
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Mes 1
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Mes 2
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Semana 1
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Semana 2
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Semana 3
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Semana 4
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Semana 1
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Semana 2
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Semana 3
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Semana 4
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1. Revisión de la oferta mundial, nacional y local del aguacate
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01-11-2018
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08-11-2018
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1 semana
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2. Revisión sobre las características generales sobre la comercialización internacional del aguacate
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01-11-2018
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08-11-2018
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1 semana
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3. Identificación del mercado de Suecia
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09-11-22018
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23-11-2018
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2 semanas
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4. Desarrollo del plan operacional de la empresa
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09-11-22018
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23-11-2018
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2 semanas
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5. Análisis financiero del plan de exportación
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24-11-2018
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10-12-2018
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2 semanas
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6. Revisión de envases y embalajes del producto
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24-11-2018
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10-12-2018
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2 semanas
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7. Análisis técnico (aranceles, regulaciones no arancelarias, normalización)
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11-12-2018
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29-12-2018
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2 semanas
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8. Revisión de apoyos financieros para exportar
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11-12-2018
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29-12-2018
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2 semanas
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9. Revisión de un agente aduanal
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30-12-2018
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08-01-2019
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1 semana
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10. Contratación de los servicios del agente aduanal
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30-12-2018
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08-01-2019
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1 semana
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Fuente: Elaboración propia.
II.2. Indicadores y actividades a evaluar
Para nuestro caso, se considera que los indicadores y actividades a evaluar propuestos por López Hernández (2015), son perfectamente aplicables al proyecto que aquí se menciona. En este caso dichos indicadores y actividades son los siguientes (López Hernández, 2015):
a) Actividad: Análisis de la empresa.
Toda empresa al momento de que decide internacionalizarse, debe estar consciente de que al realizar este tipo de actividad se corren cierto tipo de riesgos, que se deben de correr con la intención de poder satisfacer de manera adecuada las necesidades de cada uno de los mercados a los que pretende ingresar, dichas alteraciones van desde el producto, empaque, embalaje, con la finalidad de cumplir con las normas aplicables dentro de la normatividad del país receptor.
Indicadores:
1. Análisis del entorno.
2. Oferta exportable
3. Demanda
b) Actividad: Investigación de mercados.
Antes de ingresar al mercado internacional y nacional la empresa interesada en ingresar ha dicho mercado tendrá que realizar una investigación exhaustiva donde podrá descubrir las preferencias de cada consumidor, la oportunidad que tiene su producto en dicho mercado y se podrá visualizar a futuro dentro de dicho mercado.
Indicadores:
1. Estrategias de precio.
2. Estrategias de plaza.
3. Estrategia de promoción
c) Actividad: Oferta exportable.
Consideramos que para exportar tendremos que tener bien estudiada nuestra capacidad de exportación, cual es la cantidad de producto que podremos enviar al mercado extranjero, esto con la finalidad de no generar un desabasto de nuestro producto en el mercado local, al realizar un estudio de ambos mercados podremos determinar de manera acertada cual es la cantidad de producto que podremos exportar.
Indicadores:
1. Oferta.
2. Estrategia de promoción.
3. Análisis del entorno.
III. Conclusiones
El establecimiento de indicadores en un proyecto como el que aquí se presenta, me parece muy pertinente, ya que derivado de ello, se tendrá mayor certeza con respecto al éxito que la empresa tendrá. La pertinencia de esta cuestión radica en que las empresas al momento de interesarse por un proyecto de exportación, ponen en juego una alta cantidad de recursos económicos, por lo cual la evaluación a través de los indicadores resulta inevitable.
Me llama la atención el hecho de que la evaluación se puede hacer no solamente de manera cuantitativa, sino que en este caso también aplican los indicadores cualitativos; por lo que yo considero que lo ideal sería aplicar una combinación de ambos, ya que lo que no se pueda detectar a través de datos duros, nos lo puede arrojar una revisión con información cualitativa.
IV. Referencias consultadas
Hernández Cabrera José Luis. (2005, noviembre 3). Técnicas de análisis financiero. Los indicadores financieros. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/tecnicas-de-analisis-financiero-los-indicadores-financieros/
López Hernández, E. (29 de noviembre de 2015). Indicadores de evaluación. Recuperado de http://estebanunadm.blogspot.com/2015/11/unidad-3-actividad-2-indicadores-de.html
Buenas noches compañero, es muy cierto lo que comentas al tener que evaluar un proyecto como lo es el de exportación se necesita tener indicadores los cuales nos permitan tener bien claro que es lo que vamos a evaluar y de que manera se va a realizar, para esto nos sirven los indicadores que mencionas, los cuales ayudaran para esta actividad. Muy bien saluldos.
ResponderBorrarBuenas noches Mieguel
ResponderBorrarLo que describes es muy acertado, ya que como mencionas a veces se deben de combinar los indicadores para lograr el exito, aunado a esto la planeacion del proyecto y la implementacion adecuada del mismo garantizan el exito.
Saludos!!!